Hace unos días terminé de leer un libro de José Saramago llamado Las intermitencias de la muerte y el final fue algo que me conmovió.
La muerte (con minúscula a propia indicación de ella) termina por enamorarse de aquel que rompía con todas las reglas y marcas del destino y lo que debía y estaba destinado a ocurrir, aquel hombre que nunca recibía la carta morada. Un violonchelista solitario que logró que la muerte tome forma humana y se acercara a él y pasó lo más increíble: amó.
En el momento en que la muerte se enamora de él se vuelve humana y así me siento yo por enamorarme de ti. Siento todas las emociones y hasta me animo a desafiar a la propia muerte en nombre del amor.

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